martes, 28 de enero de 2020

Zapatos incómodos

Hola, sé que hace mucho que no escribo, pero era necesario un tiempo para poder poner un poco en orden mi vida. Esta entrada es bastante personal, y se titula zapatos incómodos. ¿La razón? Simple y llana, todo el mundo sabe lo que es llevar algo que te hace daño durante bastante tiempo. 

Hace año y medio me diagnosticaban un tumor al que con cariño mis conocidos y yo le apodamos "Ismo" (sí, como el de los gremlins). Durante la operación, ese tumor se llevó consigo todo el ovario izquierdo y el derecho a pesar de tener otro de menor tamaño se pudo salvar. Sin embargo, por circunstancias de la vida, no fui informada de todo esto hasta un mes más tarde durante una revisión. Para alguien con veintipocos años que quiere ser madre en un futuro es muy duro. Para más inri, el único ovario había desarrollado un nuevo quiste. Este era mitad sólido, mitad líquido. 

Transcurren cuatro meses que yo definiría como inciertos y dolorosos. Muy en el fondo, tal y como ocurrió antes de la operación, sentía que algo en mi interior no iba bien. Sangrados continuados, dolores, cambios de humor y miedo. Miedo de no saber que ocurría, de pensar que todo había acabado con la operación sin saber que ese era el inicio de una batalla, de una carrera contrarreloj. Ni mi entorno ni yo estábamos preparados para ello. 
Podría decir que yo no era yo misma, y por tanto arrastraba a todo el que estuviera a mi alrededor... Culpa, rabia, dolor, miedo, pánico... 

Hasta que llegaron las navidades, y fue en una de las numerosas visitas a urgencias a lo largo de esos meses, una de las peores por cierto, en la que me pusieron sobre aviso. Ahí había algo que no funcionaba bien. 

Decidimos un cambio de médico, y es quien da con el diagnóstico definitivo: "ha nacido una nueva endowarrior o endoguerrera". 

La primera vez que escuchas la palabra "endometriosis" tu primera reacción es "endo... endio...end...¿qué?". Se la denomina la enfermedad silenciosa o del silencio ya que su diagnóstico es de unos 10 años aproximadamente. Consiste en el crecimiento de tejido endometrial fuera de la cavidad uterina y eso provoca dolor, de ahí que se sea considerada una enfermedad crónica.

Y no, no tiene cura. No se sabe su origen ni sus causas. Sencillamente aparece y cada vez afecta a más mujeres. Sin embargo, no solo es el dolor, sino los cambios de humor, la tolerancia a las hormonas exógenas, y si tienes suerte poder ser madre. Otro de los efectos es que produce infertilidad. Y cuando tus amigas están planteándose donde ir de viaje o qué ponerse para salir esa noche tú estás en casa rezando porque esa noche te dé tregua el dolor. Si eres afortunada y no te duele llegamos a la segunda parte, la elección de la ropa. Esto es la conocida "endobelly" o "hinchazón" que puede impedirte usar ese vestido nuevo y que en condiciones normales te encanta como te queda.

Comienzas a hacer cuentas con el calendario y tu vida personal para que en muchas veces sea imposible coordinarlas. Los altibajos al igual que los dolores se empiezan a introducir en tu día a día, quieras o no. Esto puede generar rechazo o frustración, y comienzan las preguntas... "¿Y por qué a mí? ¿Tan mala he sido? ¿Por qué?"
Hasta que comprendes que no hay un motivo, sencillamente te ha tocado. Aceptar eso es parte del proceso de asimilación de tu nueva realidad. 

Son muchos cambios a nivel físico y psicológico y es esencial el tiempo, darte tiempo para asimilarlo todo, lo cual creo que nunca se llega a conseguir porque el cuerpo siempre nos sorprende con algo nuevo ya sea una respuesta a un dolor o uno nuevo.

Honestamente, pienso que nadie debería de tener que pasar por esto ni por ninguna otra experiencia parecida. Nadie tendría que estar obligado a llevar zapatos incómodos durante tanto tiempo. Porque si lo piensas detenidamente, al principio ese ligero dolor en la parte trasera del pie lo puedes sobrellevar sin mayor problema. Pero... ¿Y cuándo llevas tanto tiempo con el mismo calzado? Lo que estás deseando es llegar a casa y quitártelos. Si tienen suerte igual en unos años no te acuerdas y te los vuelves a poner. En el peor de los casos se quedan en un rincón oscuro del armario. No es justo que estas enfermedades no se puedan quitar al llegar a casa, y tengas que aprender a andar con ellos el resto de tu vida.

Una vez, una gran persona dijo "Las cicatrices son tatuajes que te hace la vida y puedes sonreír cada vez que pasas la mano por uno, porque significa que eso ya pasó". En algún momento, todas las personas que tenemos las cicatrices producidas por esos zapatos sonreiremos y miraremos hacia atrás para decir "lo conseguí, sé andar con estos zapatos".




sábado, 5 de enero de 2019

No estarás sola

Una de la mañana, a la salida de urgencias del hospital. Allí estaba ella, llorando después de todo lo que había pasado ese día y lo que aún sabía que le quedaba. Cogió un taxi que la llevara a casa y una vez dentro dejó que todo saliera. ¿Por qué le tenía que pasar esto a ella? Un pitido la sacó de su drama.

"¿Qué te ha dicho el médico?" Más lágrimas surcaban sus mejillas, las paredes se le echaban encima, sentía que se ahogaba. 

"Ven, por favor". Un solo mensaje, y no hubo dudas. 

Se citaron en el sitio de siempre. Él puntual, ella sin tener muy claro como había sido capaz de llegar. La noche se cernía sobre ellos, siendo iluminados únicamente por la luz de una farola cercana, creando así una atmósfera que invitaba a que los fantasmas que la llevaban atormentando desde hace meses dieran la cara. El banco donde se encontraban como único testigo de esa profunda confesión. 

Él esperó pacientemente, no le importaba la hora ni el frío. Sabía que detrás de aquella fachada algo se había estado ocultando. La conocía lo suficiente para saberlo, aunque a veces eso no bastaba. 

Poco a poco las lágrimas de ella dieron paso a las palabras y lo contó. Relató sus miedos, sus dudas, su soledad en la noche y las continuas idas y venidas al hospital. 

- Nadie debería de pasar por esto... ¿Por qué a mí?  

- Sabes que las cosas pasan por algo.

- Lo sé, pero... 

- Lo importante es que estés sana. Y yo estaré ahí para recordartelo, ¿de acuerdo? - la cortó él. 

Ella lo miró y por primera vez sonrió de verdad. Había costado, pero por fin empezó a notar que quizás, y solo quizás, salieran como salieran las cosas, había alguien que le recordaría que había luz al final del túnel.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Magia

Mismo parque, mismas personas, casi dos años mas tarde...


-Llegas tarde- reprocha él levantándose a saludarla. 

-Lo siento, me he entretenido. 

-Ya claro como siempre. 

Dos besos... Atrás quedaron esos abrazos interminables y esas muestras de cariño. Se sientan cada uno en una esquina del mismo banco que fue testigo de una promesa tiempo atrás. 

-¿De qué querías hablarme?- sin rodeos, directo al grano. Como siempre que hay algo que le incomoda. 

-Pues...- se atasca, no sabe por donde empezar. Le diría mil cosas que constantemente la martillean. Llevaba un discurso preparado que no ha parado de repetirse desde que él accedió a quedar con ella; aunque ahora parece una tontería. 

Él la mira expectante. Ella le devuelve la mirada, pero no le ve. No ve a ese chico que hace tiempo estuvo llorando y por el que ella luchó para sacarle esa sonrisa que tanto la alegraba. Y eso la apena... 

-Venga dime.

-Te echo de menos... 

Permanecen en silencio, solo se escucha el canto de los pájaros que comienzan a callarse al percatarse de lo que sucede justo debajo de ellos. 

-Me prometiste que nunca te irías y has estado a punto de irte dos veces. Dos veces joder... Prometimos no mentirnos, dijiste que no te irías a no ser que te lo pidiera y en dos jodidas ocasiones he estado a punto de perderte. ¿No pensaste en mí ni en la promesa en esos momentos? ¿En tu familia quizás? Ya me has demostrado lo que te importo, perdón, ya me lo demostraste esas dos veces. 

Ella agacha la cabeza, sabe que tiene razón y que fue muy egoísta por su parte... Él se levanta del banco y se aleja unos pasos.

-Pensé que estarías mejor sin mí... Siempre dices que en una balanza las cosas buenas que te daba superaban a las malas y que teníamos que quedarnos con eso - su mirada se vuelve fría, odia hablar de ese tema y si lo puede evitar mejor. 

-Pero, a pesar de eso, conseguiste salvarme y aquí estoy; después de ocho meses de lucha y de caerme y levantarme he salido - levantó la vista y clavó sus ojos azules en los de él. Esos que tanto le gustan cuando se levanta por las mañanas, los ojos de una persona muy importante para él y a la que quiere como a una hermana. 

Se sienta de nuevo y suspira. 

-Ya nada es como antes, hemos cambiado demasiado los dos. 

Ella sonríe y le mira.

-Una vez me dijeron que no tenemos una varita mágica para cambiar las cosas en un santiamén y que vuelvan a estar como antes ni siquiera a estar bien. Tú no crees en la magia... Pero yo si creo en que las cosas se pueden arreglar. No quiero un tener que estar pegados las 24 horas del día, no quiero que nos controlemos, no quiero enfados tontos... Somos mucho más que eso. No creo en un infinito, pero sí en la magia que puede haber entre dos personas. Quiero que cuando acabe las clases haya un mensaje tuyo preguntándome como me ha ido el día, que esperes con ilusión mi vuelta a casa, mis visitas, mis abrazos, mis sonrisas... Quiero poder estar todo el día hablando de nuestras tonterías y que me puedas hablar de cualquier tema: desde tallas de sujetadores a vocabulario que no entendemos ni el uno ni el otro. 

Él la mira aún sin entender del todo a donde quiere llegar.

-Me agobié, me tenías controlado y eso fue aumentando día a día hasta llegar un punto en el que no podía destruir los cimientos que levanté sin darme cuenta...

Ella se gira para quedarse cara a cara y le pide que la mire.

-¿Y por qué no me lo dijiste? En ningún momento quise controlarte de ese modo... Tenía miedo de perder a mi mejor amigo, supongo que el mismo miedo que tenías tú hace un año cuando me fui de aquí. Así que... lo siento. Siento no comprenderte tal y como debería a veces.

Él aparta la mirada y sonríe; ella le acaricia la cara y se levanta. Se sorprende de lo frías que tiene las manos y la mira. 

-¿A dónde vas? 

-Me pediste que no me fuera si no me lo pedías. Ahora intento no alejarme pero tú me echas cada vez que intento acercarme y con eso poco a poco me vas quitando la vida que me diste... Te quiero como a un hermano y eres super importante para mí... Quizás aún no es demasiado tarde, así que dime: ¿A dónde voy? 

domingo, 11 de noviembre de 2018

Mi dilema

El viento entraba por la ventanilla trayendo consigo el olor a mar. Cerré los ojos y disfruté de la sensación de la brisa acariciando mi piel.

-Ya estamos llegando- anunció. Noté la fuerza de su mirada clavada en mí- ¿En qué piensas?
-En lo frágiles que somos las personas- contesté mirándole de reojo. Su mirada inquisitiva no me pasó desapercibida.
-¿Aún con recuerdos del pasado?- alzó una ceja, enfatizando de ese modo su pregunta.
-No son solo recuerdos, es parte de mí...
-Sinceramente a veces no termino de entenderte, no quiero que vuelvas a recaer...- apartó su vista de mí para concentrarse en la carretera.

Lo observé durante unos instantes. Había crecido mucho desde la última vez que lo vi, rasgos más definidos, musculatura marcada de horas de gimnasio... todo en él desprendía masculinidad; pero su mirada seguía siendo la de ese muchacho de 16 años que conocí en el instituto. Sonreí ante aquellos recuerdos, había llovido mucho desde entonces. Él percibió mi sonrisa porque desvió la vista de la carretera para centrarse de nuevo en mí.

-Creo que nunca terminaré de recuperarme...
-Pero...
-No puedes intentar arreglar a una persona si no eres tú primero la que está bien. Soy de las que arriesga todo por todo el mundo, sin importarme las consecuencias- hice un gesto y detuve todas las palabras que se agolpaban en su mente y luchaban por salir a flote- eso también te incluye a ti. Sin tí no estaría aquí. Se avecina una época de cambios, lo puedo sentir.

Bajó la mirada y volvió a concentrarse en la carretera. Era consciente de que no le gustaba que sacara el tema, aunque en el fondo sabía que mi intuición no solía fallar.

-Son muchos cambios los que vienen, nos gusten o no. Quizás nunca llegue a estar completa del todo... O puede ser que sí. Lo único que te puedo asegurar a ciencia cierta es que voy a luchar por lo que quiero y por los que quiero. Me tocará ser fuerte por muchos de vosotros en miles de ocasiones y a vosotros serlo por mí en otras tantas... Si te soy sincera no me arrepiento de nada de lo que he pasado porque si miras a tu alrededor verás que no todo es tan malo como parece. Somos dueños de nuestro destino hasta cierto punto y a veces pasan cosas sin explicación; todo es parte de la vida- suspiré y cerré los ojos de nuevo.

Sentí el calor de su mano rodeando la mía y así continuamos viajando, en esto que llaman vida.




Pic by: Aleksander Nakic

domingo, 20 de mayo de 2018

Wipe your tears

Sabía que tenía que ser fuerte y superarlo aunque por ahora fuera imposible y solo se engañase a sí misma. Podía intentar evitarlo, pero sabía que aquello no era lo correcto. Le gustaría seguir conservando su amistad, pero sentía que la había engañado.

Se acercó a la ventana y se sentó en el suelo a contemplar el cielo gris.  La lluvia comenzó a caer suavemente, salpicando la ventana de pequeñas gotas. Los momentos que pasó con Roberto volvieron a atacarla. De repente empezó a llover más fuerte y los recuerdos comenzaron a sucederse más rápido. Las gotas resbalaban por el cristal llevándose todos los posibles buenos momentos que pasaron juntos. Cerró los ojos y dejó caer la cabeza... Notó como dos lágrimas recelosas empezaron a caer despacio, seguidas rápidamente por más. La lluvia hacía eco del llanto que crecía en su pecho. No podía engañarse más a sí misma, todavía le amaba, y eso sería así durante un tiempo. Lo vivido no se puede superar de un día para otro. Pero ¿qué han vivido? Para ella ha sido todo como un sueño muy bonito, en cambio para él simplemente ha sido una más y eso es lo que más le duele.

En ese momento un rayo iluminó la habitación. Marina alzó la cabeza y logró ver la foto que decoraba su escritorio. Se levantó pesadamente y la cogió, acariciando el marco con las puntas de los dedos.

“Ya nada volverá a ser igual. Me ha traicionado”. Otro rayo iluminó la estancia. En un impulso tiró con violencia el marco que se rompió al estrellarse contra el suelo provocando que los trozos se esparcieran por todas partes, como su corazón. Se dejó caer abatida de nuevo al suelo. Esta vez la habían ganado. Se tapó la cara con las manos y comenzó a llorar de nuevo, mientras la lluvia seguía y seguía... A esos rayos además se les habían sumado el ruido del viento y los truenos. Parecía que el tiempo sentía su dolor.

viernes, 29 de diciembre de 2017

La pieza que me faltaba

No hablaré ni de ti ni de mi, hablaré de ambos, de lo que hubo y de lo que ahora me hace sentir que no hubo. No sé como manejarlo, para que mentir. Todos mis esquemas, el ser pero no ser y la cobardía. Porque no llegamos a ser sinceros ninguno de los dos y ahora mismo siento decirte que es muy tarde, demasiado.

Te deseo lo mejor, eso no te lo niego porque no soy rencorosa y por encima de cualquier cosa está la felicidad de la gente a la que quiero. Pero también mi felicidad. Ya tengo la pieza que me faltaba de este intrincado puzzle... Y, honestamente, necesito tiempo... Porque quizás, solo quizás la sinceridad no sea nuestro fuerte y todo haya sido una mentira, o no, o sí. Que sea el tiempo el que decida. Estamos frente a una bifurcación y solo hay dos caminos que elegir. No me la concediste en ese momento, concédemela ahora.

Dame la oportunidad de elegir


jueves, 24 de agosto de 2017

El círculo

Un papel en blanco, un bolígrafo azul y una mirada inquisitiva. Ella suelta el décimo suspiro de la tarde mientras acerca la mano y coge el bolígrafo. La mujer que se encuentra al otro lado de la mesa sonríe infundiéndole ánimos, ella sabe lo difícil que es todo esto para esta joven que ha acudido a su consulta. Es la tercera sesión desde que se evitó lo inevitable, pero aquí está ella de nuevo, intentándolo por sí misma y por todos los que la quieren.

-Vamos, escríbelo todo como hemos hablado. Un círculo en el centro y todo lo que te preocupa en distintas flechas para poder ver todo con perspectiva- repite la profesional.

La joven nota un nudo en la garganta y un escozor en los ojos al recordar todo lo que pudo haber pasado pero no ocurrió. Coge aire y lo suelta poco a poco, destapa el bolígrafo y comienza a trazar un círculo lentamente, finalizando con su nombre en el centro. La mujer que se percata de lo duro que está siendo para ella, le acerca la caja de pañuelos en el mismo instante en el que las dos primeras lágrimas corren por las mejillas de esa chica. Es esa misma chica que tiene toda una vida por delante y que por poco se ve truncada, es como un cubo rebosante de emociones.

-Hay cosas que no entiendo...-suspira levantando por primera vez la vista del papel. Está casi todo el folio lleno de nombres, flechas y gotitas que salpican de forma aleatoria todo lo escrito y emborronan algunas letras.
-Ya lo hemos hablado, no todo depende de uno mismo. Tenemos que esforzarnos en intentar ser la mejor versión de nosotros y actuar de la mejor manera posible; pero hay cosas que no dependen de nosotros y eso no lo podemos cambiar- la mujer la observa durante algunos instantes. La tristeza que reflejan sus ojos no se puede explicar con palabras, son sus propios fantasmas los que le atacan sin cesar y ella aún no ha aprendido a controlarlos.

La alarma del reloj de pared anuncia el final de la cita y ella se seca las lágrimas con un pañuelo y se levanta de la silla.

-Nos vemos la semana que viene- murmura y dándose la vuelta sale se la habitación cerrando la puerta tras ella y  tras todos los fantasmas que la persiguen.

martes, 8 de agosto de 2017

La pieza que encajó

Un vaso de tinto y una cerveza son lo único que adorna la mesa. Se miran mutuamente, conscientes de que hay mucho de lo que hablar. Ella levanta la vista a la espera mientras el sol baña su cara, sabe que lo que le tiene que contar no es fácil. Él la mira, sabiendo que esa bola aunque se haga más pequeña va a seguir ahí, aferrada a su interior para siempre... Quizás sí que tendría que haberla ido a buscar en su momento, pero por cosas del destino allí están sentados uno frente a otro, 6 meses después. 
  
Ella coge el vaso y da un ligero sorbo a su bebida a la vez que lo contempla con una sonrisa, infundiéndole valor. No habían quedado con ese propósito pero se conocen y ella con solo mirarlo ya sabía que algo no iba bien. Aún estando lejos, podía sentir como se encontraba... Existe eso que llaman conexión y ambos son conscientes de su presencia. Él saca el paquete de tabaco y encendiéndose un cigarro, toma aire y comienza a hablar. 

Desde la parte más superficial poco a poco se va adentrando en el tema, abriéndose como quizás tenia que haber hecho tiempo atrás. Gesticula con las manos, sacude la cabeza, se para, se corrige y vuelve a empezar. Ella le interrumpe en determinadas ocasiones para hacerle ver que le entiende y que siga. Cuando parece que no sabe como continuar, ella deja el vaso con apenas poco contenido y apoyando las manos en la mesa comienza a relatar lo que piensa que es el mejor resumen. 

Nuestra vida es como un rompecabezas. Cada pieza representa un pilar de nuestra vida tales como los amigos, la familia, los estudios o el trabajo... Y todos ellos son importantes. Sin embargo, hay un hueco en el centro que normalmente está oculto hasta que llega una persona y lo llena. Esa persona aparece en el momento menos esperado y te muestra que ese hueco está ahí y te sientes completo. 

El chico la mira y asiente, esa comparación es la que mejor podría definir toda la conversación; pero, sin interrumpirla, la deja que siga. 

El problema viene cuando esa persona se va y ese hueco se queda vacío. En un primer momento te quedas perdido porque sin quererlo, has ligado todas las piezas de una forma u otra a esa persona y sin ella te sientes solo. Podríamos decir que eres un barco que se guiaba por un faro que de repente se ha apagado. Te vuelves loco intentando rellenar ese hueco con miles de personas más y tienes una época de desfase... Hasta que descubres que no todas las piezas encajan en ese hueco. Posteriormente, intentas rellenar ese lugar con las piezas que ya tienes, pero esa forma no va a cambiar por mucho que lo intentes. Quizás, y solo quizás, la pieza que encajó no vuelva, pero puedes encontrar otra parecida que también encaje. Mientras tanto, ese hueco no puedes llenarlo...

Después de un rato se levantan y él la abraza, consciente de que era a ella a la que necesitaba en ese momento. Se miran y él comienza a hablar, sabe que ya ha empezado y quiere dejarlo todo dicho.

¿Sabes una cosa? Cuando volví te eché muchísimo de menos... Estaban aquí nuestros amigos, pero necesitaba a alguien que me entendiera y con quien poder llorar. Ya es tarde, ya esa bola está anclada dentro de mí y no va a salir, y yo ya no puedo derramar lágrimas por esto. He aprendido muchas cosas y sé que esto es una experiencia más. Su recuerdo siempre quedará en mí y me quedo únicamente con lo bueno. Y no me mires así, que sé que podía haber cogido un avión y plantarme allí contigo pero las circunstancias... 
 
Ella lo mira y asiente con la cabeza mientras él mirándola susurra Y tú que siempre que me hablabas me sacabas el tema... y yo te quería contar pero no es lo mismo una pantalla que en persona. 

La chica lo mira y dice su frase de siempre, esa a la que él está tan acostumbrado y que este año por fin descubrió que era cierta. Ella no es como los demás, está loca a su manera y, seamos sinceros... él también lo está. 



jueves, 25 de mayo de 2017

Gafas

Miro a mi alrededor buscándote. No te conozco, no me conoces, pero sé que existes. En algún lugar recóndito del mundo estás conectado a mí mediante un hilo rojo. He pasado por mucho y seguramente tú también; solo espero que cuando nos encontremos aún sigas siendo esa persona que se ríe de los pequeños gestos, que le encanta un mensaje de buenos días y un pequeño detalle porque simplemente me he acordado de ti al pasar por la tienda de la esquina.

Quiero que me mires y seas capaz de ver a través de mis ojos, ver mi alma. Quiero que aún poseas las gafas que te permiten ver más allá de esta sociedad llena de estereotipos. Quiero que seas capaz de apreciar el olor a libro nuevo y sumergirte en esas páginas como si no existiera nada más en este mundo.
Pero sobretodo quiero que seas tú. Que aún creas en la magia, en las buenas personas y brilles con propia luz.

No te apagues... Últimamente te miro y estás apagado... Sé que te han hecho daño, a mí también...

Pero intento seguir adelante. Duele mucho a veces cuando ves que los demás pasan de unos a otros cuando eres consciente de que no se quieren ni la mitad de como deberían. Son personas incompletas que buscan sentirse completas con otras, sin saber que no es necesario nadie para ser completo. Necesitas a alguien que te complemente, que sea tu luz cuando estés en medio de la oscuridad y demasiado agobiado como para brillar por ti mismo. Necesitas un amor con magia, como ese de las películas y los libros; pero que necesite ser cuidado. No una relación de 100% porque un día tu estarás para dar el 20% y me tocará a mí dar el 80% o quizás sea al revés, durante un día o una temporada ya que nadie sabe los obstáculos que nos encontraremos durante el camino.
No quiero un amor a medias tintas, quiero darlo todo y que lo des conmigo.

Que las palabras te quiero no sirvan para subirme el ánimo ni para demostrar ante los demás lo mucho que nos queremos. Quiero que esas palabras sean dichas como te quiero por como eres y ante cualquier circunstancia.

No es fácil, nadie dijo que lo fuera y mucho menos hoy en día con tantas redes sociales que tan pronto te alejan como te acercan.

¿Sabes una cosa? Quizás sea en dos días, dos meses o dos años, pero nos encontraremos estoy segura. Tú llevarás tus gafas y yo las mías y sencillamente nos veremos brillar el uno al otro. 

martes, 14 de marzo de 2017

Todos somos fuertes, pero a veces necesitamos un abrazo

Stay Strong 
Esa es la frase que todo el mundo usa conmigo. Ya sea por lo que hago, por mi esfuerzo y por cómo estoy dispuesta a quedarme hasta las tantas por alguien cuando está mal.
Porque yo soy así, porque si está en mi mano hacer algo lo voy a hacer; todo el mundo tiene derecho a que se le escuche y quizás yo no tenga la solución a lo que te pasa pero al menos intentaré hacer que lo que te ocurre se te haga más llevadero.

Estoy consiguiendo cosas de las cuales me siento muy orgullosa porque esto supone un reto para mí y cada decepción únicamente sirve para hacerme más fuerte y sobretodo aprender.

Últimamente he estado muy centrada en los estudios, hasta el punto de que me he descuidado a mí misma. Lo he dado todo hasta casi quedarme sin nada, y eso pasa factura. Empieza a pasar factura cuando todo te molesta, cuando tu concentración brilla por su ausencia, cuando echas de menos un abrazo de un amigo; pero de un amigo que esos que está ahí de verdad. Porque por mucho que yo esté ahí para todos, a veces también necesito que ellos estén ahí para mi. No soy un robot ni una persona que siempre lo lleve todo con positividad, porque todo ser humano tiene sentimientos y altibajos, la vida no es una escalera en la que solo se pueda subir... a veces también se baja.

Sé que en determinadas ocasiones mis decisiones no se entienden, pero aunque no las entiendas respétame y apoyame. Déjame que me equivoque y si necesito un abrazo dámelo; porque todos somos fuertes, pero a veces necesitamos un abrazo...

lunes, 2 de enero de 2017

Let's talk

Hablemos.
Hablemos de todo aquello que nos da miedo, corte, vergüenza... Hablemos como si las palabras no tuvieran cadenas y se encontraran encerradas en el interior de nuestra alma.

Un buen café, buena compañía y confianza. No se requiere nada más. Y comienzas a hablar. Al principio no sabes muy bien por donde empezar, pero conforme lo vas soltando todo te relajas y comienzas a ir soltando todos tus miedos y sobretodo tus dudas.
Hace un par de días regresé a España por las fiestas. Tuve una comida con su posterior tertulia con más que compañeras, amigas de la universidad. Y todos sabemos lo que ocurre cuando se juntan un grupo de amigas a hablar... Cotilleo por aquí, consejo por allá, un tía ese no te merece seguido de su posterior brindis, el saltarse la dieta por ser un día especial... Pero sin lugar a dudas lo mejor de todo es encontrar apoyo y buscar consejo de todas tus dudas.
Seré sincera, la verdad es que estoy muy a gusto con mi vida pero cuando me preguntan sigo sin tener muy claro a que estaos jugando. (A caso lo estamos haciendo¿?). Cada una tiene su opinión, como todo hijo de vecino, y una cosa llevó a la otra y como siempre que suele pasar en este tipo de reuniones acabamos hablando de SEXO (así en mayúsculas, negrita y cursiva).
Yo admito que soy más bien de las que escucha y toma nota, pero ellas no. Al principio he de admitir que te sientes un poco más cortada y la vergüenza asoma a tu cara pareciendo en apenas unos segundos una señal de prohibido.

Ellas te miran y se ríen de tu poca experiencia, pero te das cuenta de que no eres la única de las que está allí que parece una señal de tráfico. La que tiene más experiencia te mira y te sonríe enfundándote confianza para que le expongas todas tus dudas. Y tú ni corta ni perezosa comienzas a hacérselas. Hay muchas cosas que pensabas que sabias pero que obviamente no son o blanco o negro; también existe una gama de grises mucho más amplia. Descubres cosas de las cuales ni te podías imaginar.
Empiezas recelando, sin embargo ellas te lo muestran todo con tanta naturalidad que acabas aceptando que no es tan malo pero ojo, usa protección siempre.

Cuando coges el autobús y vas de camino a casa no dejas de rememorar toda la conversación en tu mente y te planteas la siguiente duda, ¿Por qué de algo tan natural lo tenemos como un tabú? Quizás sea hora de empezar a hablar.   

martes, 20 de diciembre de 2016

No te asustes

En unos días vuelvo a casa, después de 4 meses fuera en los que ha pasado de todo y en los que quiera o no he madurado.

Está claro que aún hay cosas que duelen y otras a las que aún me da miedo enfrentarme porque, a fin de cuentas, todos tenemos miedo a reencuentros indeseados, situaciones incómodas, encontrarte con tu ex en mitad de la calle, saludar a ese profesor que te hizo suspender y repetir curso pero del cual aprendiste que todo pasa por algo, de esa muchacha de la que antes eras inseparable y ahora la miras y piensas en como el tiempo os separó con la gran diferencia de que ahora esbozas una sonrisa   porque quién sabe si el destino os volverá a unir o era eso lo que tenía que suceder.

Luego están las salidas con los amigos, las batallitas que te has perdido y las que has vivido con ellos desde la distancia, la familia, tus padres, tu pareja , tu perro... No eres consciente de todo lo que dejaste momentáneamente atrás hasta que los días comienzan a estirarse; sin embargo, sigues dando todo de ti para no fallarles a ellos, para no fallarte a ti mismo.

¿Tienes miedo? No te preocupes, yo también. Dame la mano, levántate y, poco a poco, vamos a caminar y a enfrentarnos a todo lo que se nos venga encima. Recuerda, eres fuerte.

Cuéntale al mundo que vuelves a casa.


lunes, 19 de diciembre de 2016

Fly away

Hace un par de días tuve una de esas conversaciones que empiezas y a lo tonto a lo tonto acabas convirtiéndola en una conversación profunda en la que todo y nada está permitido. Sacamos situaciones del pasada, imaginamos un futuro e intercambiamos anécdotas del presente.
La verdad es que este fin de semana ha sido uno de los más productivos a nivel personal (y por una vez no académico) que he tenido en mucho tiempo. Creo sinceramente que ha sido de las pocas veces en las que "mi cabezoneria" ha podido ayudar a alguien y mi "sexto sentido" ha ayudado (aunque mi madre me diga que a veces soy un poco bruja, que quizás tenga razón).

Siempre se ha dicho que detrás de la tormenta llega la calma, y no sé si estoy en mitad, ha pasado o quizás incluso que esté a punto de llegar. Lo que sí que tengo claro es que necesito volar todo lo alto que pueda e ir dejando ciertas cosas atrás. A decir verdad, hasta que no dije ciertas cosas en voz alta no fui consciente del gran peso de encima que me había quitado. Tras meses e incluso años puedo decir libremente que de momento esa puerta está cerrada y dudo que se pueda abrir de nuevo. He ganado en calidad de vida y eso es algo que hasta hace dos meses no podía decir; sin embargo, aún sigo con algunas piedras en mi camino que siguen empeñadas en perseguirme y de las cuales espero algún día poder sonreír y decir ¿Ese tema? Superado.

Ya sea por la sociedad en la que nos encontramos o por como somos cada uno a nivel personal, hay cosas que no somos capaces de decir por miedo simplemente al rechazo, al no entendimiento o a decir aquello tan conocido de "Eso son tonterías tuyas, en dos días se te pasa". ¿Y si no lo es? ¿Y si es algo más importante que una simple rayada tonta?

Sinceramente creo que tenemos que ser lo suficientemente fuertes como para poder superar todo aquello que se nos ponga por delante, y eso no indica necesariamente que se haga en solitario; los que de verdad te quieren te entenderán y te apoyarán o puede que a veces no entiendan tus motivos pero te apoyarán.

Hay cosas de las que nos arrepentiremos el resto de nuestras vidas, otras en cambio nos sentiremos bien con cómo actuamos. Sea lo que sea déjalo atrás y aprende de todo lo que la vida nos ofrece.

Vive, disfruta y vuela, a fin de cuentas vida solo hay una.


lunes, 28 de noviembre de 2016

Pesadillas

Esta noche me volví a despertar a horas inadecuadas y me encontré con un mensaje que a pesar de todo me hizo sonreír. Te echo de menos bicho

Lo cierto es que en determinados momentos añoro más mi casa de lo que en realidad aparento. Obviamente estoy viviendo una experiencia única que me está haciendo crecer como persona y me está dando valores de los que carecía anteriormente. Además a todo esto hay que sumarle todo lo que estoy aprendiendo a nivel académico que allí en España no ofrecían. No está siendo fácil pero tampoco es imposible y como todo ser humano tengo mis días buenos y mis días no tan buenos.

Últimamente las pesadillas no me ayudan mucho. Me levanto en mitad de la noche y es imposible volver a dormirme. Además es un tipo de pesadilla/sueño un tanto extraño porque empiezo a mezclar personas a las que hace mucho tiempo que no veo y todas ellas me intentan decir algo. Sin embargo, me despierto antes de lograr descifrar lo que es.

Pensaréis que estoy loca, pero... ¿no os ha pasado alguna vez? Tenéis un sueño que os resulta raro y cuando comienza a repetirse empiezas a darle vueltas sin querer en tu subconsciente a lo largo del día y hay veces que simplemente desaparece y otras veces ves algo en tu día a día que hace que se encienda la bombilla y entiendas todo de golpe. Aunque en la mayoría de los casos acabamos con un es sólo un sueño.

Aún así, pararos a pensar en todas esas situaciones en las que todo parece demasiado real y son únicamente los detalles los que te hacen darte cuenta de que estás soñando.
La verdad no sé exactamente que quiere decir porque cada día es un sueño distinto aunque siga un patrón simple.

Y a ti, que estás leyendo esto, ¿te ha pasado alguna vez?




jueves, 17 de noviembre de 2016

3:00 am

3:00 am
Me despierto sobresaltada y empapada en sudor. Parpadeo rapidamente para borrar esas imágenes de mi cabeza y palpo la pared hasta dar con el interruptor de la luz. Las sombras de mi habitación desaparecen mostrando como es en realidad. 
Me incorporo ligeramente y alcanzo el móvil.
3:00 am muestra la pantalla del aparato. Reviso los mensajes, contesto a algunos de ellos y lo vuelvo a dejar en su sitio.
Echo un vistazo a mi alrededor y un suspiro escapa de mis labios.
¿Cómo he llegado a esto? Mi cerebro no para de recordar las imágenes que me han atormentado en ese par de horas de sueño. La verdad es que estaba muy cansada después de un día duro, pero a veces eso no es suficiente. 
Decido coger los auriculares y busco en la lista de reproducción la única canción que significa algo para mí, Warrior.
Apago la luz y me recuesto mirando al techo. Los recuerdos me invaden pero me niego a caer en la tristeza porque a fin de cuentas como dice la canción "I'm a warrior".



viernes, 21 de octubre de 2016

Primeros pasos de Erasmus

Hola! Primero de todo empezar diciendo que hace dos meses y pico que estoy de Erasmus en una pequeña ciudad de Holanda llamada Nimega (en holandés Nijmegen --> y no, no se pronuncia tal cual se escribe, por comprobación propia). Es una ciudad universitaria así que tan mal no va la cosa.
Tengo a mucha gente que ve las fotos que subo a las redes sociales y me bombardea a mensajes preguntándome como me va todo. La respuesta es bien. 
Sin embargo, no todo se muestra en las fotos y para dar más detalles me gustaría hacer un recorrido por esta experiencia.

Lo primero de todo es cuando te vas de Erasmus, la ciudad no viene con manual de instrucciones. Recuerdo la llegada al aeropuerto (menos mal que no me vine sola) y te encuentras con la primera traba NO ACEPTAN TARJETAS DE DÉBITO. Es curioso pero, o tarjeta holandesa o tarjeta de crédito. Conclusión: acabas peleándote con la máquina expendora de billetes para llegar a la estación de tren; cuando por fin consigues llegar te encuentras en la misma situación. Después de muchos percances y de carreras coges el tren para darte cuenta de que ¡HORROR! La tarjeta que acabas de conseguir del tren no está recargada (y de eso te enteras gracias a la explicación del revisor y a poner cara de pena diciéndole que eres nuevo y que no sabes como va (todo en inglés y librándote de la multa) y que tienes que recargar 20€.

He de reconocer que los de mi universidad (Radboud University) lo tienen todo bien organizado y la recepción y la semana de orientación fueron muy buenas para conocer gente (la cual agregas a facebook pensando que luego os vereis más, seamos realistas... con los que empiezas al principio no son con los que acabas. Ya sea estando de Erasmus, empezando la universidad, el instituto, a trabajar...). Sorprendentemente te daban una tarjeta de prepago para el móvil (la verdad es que necesité de ayuda para poder activarla porque ¡OH SORPRESA! no hay wifi en tu residencia y el router que te habías traído desde España, quitándote espacio para traer más cosas en la maleta y reconozcámoslo que 20kg para venir todo un año no te da ni para llevarte las botas de agua, no es compatible con el sistema que tienen instalado y tu ordenador fantástico y maravilloso que te has comprado no tiene entrada para cable de Internet. Por lo que me tocó hacer algunas llamadas (y os preguntaréis por el roaming del teléfono... Pues sí, lo llevaba activado y ¡MIRA TÚ POR DÓNDE! no me conectaba la itinerancia de datos, con lo cual tuve que llamar a un experto y después de llorarle un rato conseguirlo activar (acabé llorando 6 horas después de haber llegado lo reconozco). 

Por lo demás comienzas a adaptarte. Lo primero e indispensable es la bicicleta. Aunque resulte un poco raro, aquí todo el mundo se mueve en bicicleta. La preferencia es: autobús, coche, motos y bicicletas y, si queda espacio, peatones. Todo está lleno de carriles bici así que no hay problema para desplazarse y los coches lo tienen en cuenta pero ¡acuérdate de señalizar levantando el brazo cuando vayas a girar! (no es la primera vez que me he llevado a alguien por delante por no señalizar). Lo que más me llamó la atención fue que casi todo es llano por lo que no hay mayor problema de tener que subir cuestas con la bici (para los que llegamos nuevos y no estamos acostumbrados es un alivio; sin embargo durante la primera semana el dolor de ir sentado en el sillín y las agujetas no te las quita nadie. Eso se soluciona solo montando más en la bici y al cabo de una semana entiendes como los holandeses lo tienen interiorizado y es parte de ellos). Otro factor importante es que aquí van sin casco (lo que a algunos padres les cuesta entender) y es muy curioso como los adultos llevan a sus hijos en sillas delanteras o traseras en sus bicicletas o incluso en unos carros especiales acoplados a la parte delantera de las bicicletas en los cuales he llegado a ver a 5 niños montados (y piensas "anda que raro" y cambias de pensamiento cuando ves que la mujer te adelanta llevando a todos esos pequeños encima y tú no eres capaz de tirar de tu propio cuerpo. Lo mismo se aplica en el caso de los abuelitos, aunque estos últimos hemos descubierto que llevan motor incorporado en sus bicicletas). 

La segunda parte es ir al supermercado. Eso que parece tan fácil y sencillo no lo es. Antes de nada remarcar que no te aceptan tarjetas que no sean holandesas así que o vas en efectivo o acudes al banco a abrirte una cuenta (Rabobank, ING Direct, ABN AMRO... y claro, esto no lo descubres hasta que llegas a la caja y te dice la mujer en holandés "oye que solo aceptamos tarjetas holandesas o efectivo" --> luego le pides que por favor en inglés porque no sabes holandés). Y otra ley que tienen aquí es que las monedas de 1 y 2 céntimos no las aceptan por lo que te redondean el pago final. Una vez hecho esto te encuentras con el segundo problema: NO ENTIENDES LO QUE PONEN LAS ETIQUETAS. Diréis, bueno pero para comprar uvas y manzanas no hay que ser un lince. Os doy la razón ahí, pero ahora intenta comprar champú, gel, suavizante, detergente para la lavadora (ahora qué listos...) conclusión: acabas gastando cerca de una hora porque el traductor hace lo que quiere y no te enteras de nada. Eso si llegas a tiempo y no te cierran las tiendas. Porque el supermercado te abre a las 8:00 pero te cierra a las 18:00 (menos los jueves que por favor te cierran a las 20:00; pero repito que esto no lo sabes hasta que llegas).

Una vez que ya aprendes a moverte por la ciudad y a saber dónde comprar cada cosa comienza la universidad. Si cuando llegaste comprendiste que todo el nivel de inglés que creías tener empezaba a estar falto en la universidad descubres que por muchos títulos y certificados que tengas te sigues quedando con cara de idiota cuando te preguntan what sdncxhkxlcjdsnfljchfndcx? Aquí he descubierto que casi todo el mundo habla inglés (¡ventaja!) y obviamente, lo habla mejor que tú. Empiezas a darte cuenta de que no es todo tan fácil como parece y de que cada uno tiene su acento con lo que a algunos se les entiende muy bien y a otros ya acabas diciéndoles que sí porque te da vergüenza que te lo repita por cuarta vez (no es la primera vez que a alguien le han preguntado por su nombre y ha contestado con un "yes"). Los profesores suelen ser bastante amables pero muy organizados todos por lo que procura no salirte de sus esquemas porque puede ser que no te hagan mucho caso. Lo gracioso llega cuando ven tu nombre en la lista (y si tienes nombre compuesto como yo más aún) ya que se encuentran con 4 palabras y no saben si tienes un nombre y tres apellidos, dos nombres y dos apellidos, tres nombres y un apellido... Después de ese mini-quebradero de cabeza acaban preguntándote de donde eres para finalizar con un "que nombres más largos ponéis en España" (gracias hombre, ni que vosotros pusierais fáciles la pronunciación de los vuestros). 

De momento voy a cortar aquí, mi idea inicial era hacerlo día a día pero ¡no tengo tiempo! (estamos ya casi en época de exámenes cuando la mayoría de mis amigos acaban de empezar y siguen en la playa--> mientras yo aquí estoy a 6 grados, con la bufanda y los guantes; también es cierto que hay algunos holandeses que siguen en camiseta de tirantes). Intentaré seguir escribiendo sobre más aspectos. Espero que haya gustado y obviamente cada uno ha tenido, tiene y tendrá su Erasmus de manera diferente, esto es solamente una experiencia particular.

Un saludo!
  

lunes, 8 de agosto de 2016

Los mejores planes son siempre los improvisados

Que no dependas de nadie para hacer las cosas

Creo que es una buena forma de comenzar una entrada.
He tenido unas 48h que me han hecho ver de nuevo que la vida no es tan gris como pensaba. ¿Ingredientes? Buena compañía, música y ganas de desconectar de todo y de todos, que para algo estamos en verano.

Estoy a apenas un par de días y emprender una aventura que me tiene... ¿Cómo expresarlo? ¡ME TRAE DE CABEZA! Hay tantas cosas por hacer y yo que soy taaaan organizada que me agobio cuando algo se me escapa de las manos. Eso tiene su parte buena y su parte mala (la buena es que no se me escapa nada, la mala es que aún sigo sin saber que era aquella luz verde que parpadeaba y se veía desde el paseo marítimo).

Muchas veces el volver a la casa donde has pasado tu infancia es bueno; pero también te trae algún que otro quebradero de cabeza... Tienes a tu familia ahí que sabes que son los únicos que nunca te van a fallar, sin embargo ya has probado la libertad y estás empezando a ser más independiente (cosa que no significa que ya no quieras pasar tiempo con ellos, únicamente has aprendido a crecer como persona que no depende de nadie para realizar una serie de tareas y que sabe ser autosuficiente consigo mismo).
Eso es lo que me ha pasado a mí, me he encerrado y a pesar de haber pasado mucho tiempo conmigo misma (que me ha venido muy bien para algunas cosas), también he echado en falta esa autonomía.
Es todo tan extraño cuando creces y te das cuenta de que la vida no es como te la pintan en los cuentos de hadas... Aunque eso no significa que sea peor ni mejor, sencillamente diferente.

Hoy me han dicho por la calle una frase que me ha llamado mucho la atención y es aquella que decía "los jóvenes viven todo intensamente; aunque haya muchísima gente mayor que piense que son unos cabezas loca y no saben aprovechar lo que les viene por delante". Yo creo sinceramente que estamos ante una época de cambios y habrá gente que nos acepte tal y como somos, otros a los que les cueste más entendernos y otros tantos que no nos lleguen a comprender; uno no obliga a nadie a que lo acepte tal y como es, si quieres bien y sino simplemente cada uno por su lado.

Somos jóvenes, libres y necesitamos probar cosas nuevas y vivir nuevas experiencias aunque a nuestros padres al principio les cueste un poquito dejarnos ir porque a fin de cuentas somos sus pequeños y siempre es difícil dejarnos marchar.

Sinceramente pienso que muchas veces nos dejamos influenciar por la comodidad, el qué dirán o el miedo a lo desconocido; pero por otro lado cuando nos lanzamos vamos a por todas porque a fin de cuentas lo que importa es lo que uno haga y no lo que le digan los demás que debería de hacer. Tú tienes tu vida y tu eres el que toma las decisiones y acarrea con las consecuencias.

Todo esto que ahora está escrito con tanta facilidad, a mí se me olvidó y llevé una semana... (únicamente hay que echarle un vistazo a las entradas anteriores...), necesitaba un toque de aire fresco, de romper esquemas y de disfrutar sin preocupaciones. Conozco a dos personas que eso de disfrutar es la primera palabra que manejan en su vocabulario (aún así de vez en cuando revisarlo que hay expresiones como "echarle cara al asunto" que estarían bien incluir) y con los que es tan fácil olvidar los problemas que parece que hagan magia. Me volvieron a demostrar con creces que no hay que seguir siempre el plan establecido (pero que no es malo tenerlo), simplemente coge y pierdete por ahí a ver donde sales.

Ellos son los que me han dado ánimos cuando (para variar) se me han cruzado los cables y he dicho "no me voy" y como no soy yo nadie cuando me pongo negativa... Pero una sesión de risas y de buen rollo de tranquileo como a mi me gusta me han devuelto la positividad y las ganas de comerme el mundo.

Y si me vas a preguntar que voy a hacer el próximo curso la respuesta es muy sencilla "No lo sé, cuando llegue el momento lo decidiré". 

sábado, 6 de agosto de 2016

Who cares?

Es de esa clase de momentos en los que estás tan colapsada que no eres consciente del paso de los días ni de como un día que se va es diferente a los otros...

Los estoy viendo todos iguales. Es de estas ocasiones en las que quiero estar sola porque no sé a donde quiero ir. 

Me da muchísima vergüenza todo esto porque creo que sé lo que quiero pero en estas últimas semanas han pasado un par de cosas que han hecho replantearme ciertas verdades que consideraba como inamovibles o casi 100% seguras

¿Sinceramente?
No sé que estoy haciendo. Pensaba que lo tenía todo bajo control y quizás sigo con esa incertidumbre que me mata día tras día. 

¿Qué estamos haciendo? Podrás irte lo más lejos posible pero esa situación no va a desaparecer. No quiero seguir haciéndole daño a la gente que me importa.

De todas formas, ¿A quien le importa?

domingo, 31 de julio de 2016

Día nublado

De no escribir desde hace meses en el blog a empezar a cogerlo con más ganas. En parte está todo influenciado por mi bajo estado de ánimo y el libro que me estoy leyendo (es una saga y el primer libro se titula "Abrázame fuerte" y he de confesar que por un poco de torpeza he comenzado por la tercera parte...) el cual me ha servido como inspiración para volver a escribir.

Sinceramente llevo unos días en los que todo me molesta, me como la cabeza más de lo normal y parece que todo está contra mí. Es lo que los médicos llaman menstruación y que en el diccionario lo podemos encontrar como tal o también más comúnmente conocido como "regla, período". Muchas veces lo he usado como excusa, pero esta vez ha atacado con más fuerte hasta el punto de tener roce con casi todo el que me rodea por la más mínima tontería la cual convierto en un drama automáticamente. No tengo 15 años y ya debería de ser capaz de llevarlo mejor; sin embargo, no es tan sencillo como parece y es una lucha constante diciéndote a ti misma que no ocurre nada, que todo son cosas de tu cabeza.

Pero es en esta clase de situaciones donde te planeas las cosas más inverosímiles y las que das por hecho sin que lo sean de verdad.
Se avecinan muchos cambios y para ser sinceros estoy bastante asustada. Todo el mundo confía en que me va a ir bien por mi forma de ser pero yo no lo tengo tan seguro... Es una época en la que se me cruzan mil ideas y el pensamiento que siempre acude a mi mente es aquel que dice "¿Y luego que?". No sólo respecto a los estudios sino a todo en general... Es todo muy confuso y hay dias en los que te comes el mundo y otros sencillamente en los que está todo gris.



viernes, 29 de julio de 2016

¿Qué estamos haciendo?

No tengo una vida perfecta, ni deseo tenerla porque lo perfecto aburre.
En estos últimos meses mi vida está cambiando a una gran velocidad. En parte gracias a una charla que me dieron dos personas que se han vuelto una parte importante en mi vida y de ellos me quedo con la siguiente frase que decía algo así como "si tienes que mandar a la mierda a alguien mandalo, que ellos te van a querer igual seas como seas y, si no te quieren, es que no son amigos de verdad".

Siempre he intentado contentar a todos y por más que me esfuerzo no lo he conseguido y eso provoca ansiedad y frustración. También me he arrepentido en innumerables ocasiones de cosas que he hecho y que no debería. Tengo que aceptar que soy humana, que cometo errores, que hay personas a nuestro alrededor que aunque tengan una sonrisa amiga no lo son y que lo mejor que puedes hacer es dejarlas marchar (o mandarlas a la mierda) porque aunque creas que te aportan y las quieras mucho la realidad es otra bien distinta. Si en vez de apoyarte te hunden, si se alegran de tus logros pero no quieren que seas más felices que ellos... Es mejor que cada uno siga su camino.

"Warrior" esa sería la palabra que nos tendría que describir a todos aquellos que hacemos lo imposible por contentar a los que de verdad nos importan y los que sabemos que darían todo lo que tuvieran si nos pasara algo.

La pregunta viene cuando todos esos recuerdos te martillean la cabeza y te paras a pensar "¿Qué estoy haciendo?".
Eso es lo que me pregunto yo ahora mismo, que se supone que estoy haciendo. Si me preguntas si soy feliz te diré que si, porque por primera vez en mucho tiempo comienzo a sentirme a gusto conmigo misma y a disfrutar de las pequeñas cosas que te da la vida; sin embargo, muchas veces me hundo como tantas otras personas en el mundo porque hay situaciones que nos superan, nos estresan, nos agobian y nos impiden vivir con tranquilidad y claridad. Otras veces sencillamente es sin motivo...

¿Qué puedo hacer?



Zapatos incómodos

Hola, sé que hace mucho que no escribo, pero era necesario un tiempo para poder poner un poco en orden mi vida. Esta entrada es bastante p...