lunes, 8 de agosto de 2016

Los mejores planes son siempre los improvisados

Que no dependas de nadie para hacer las cosas

Creo que es una buena forma de comenzar una entrada.
He tenido unas 48h que me han hecho ver de nuevo que la vida no es tan gris como pensaba. ¿Ingredientes? Buena compañía, música y ganas de desconectar de todo y de todos, que para algo estamos en verano.

Estoy a apenas un par de días y emprender una aventura que me tiene... ¿Cómo expresarlo? ¡ME TRAE DE CABEZA! Hay tantas cosas por hacer y yo que soy taaaan organizada que me agobio cuando algo se me escapa de las manos. Eso tiene su parte buena y su parte mala (la buena es que no se me escapa nada, la mala es que aún sigo sin saber que era aquella luz verde que parpadeaba y se veía desde el paseo marítimo).

Muchas veces el volver a la casa donde has pasado tu infancia es bueno; pero también te trae algún que otro quebradero de cabeza... Tienes a tu familia ahí que sabes que son los únicos que nunca te van a fallar, sin embargo ya has probado la libertad y estás empezando a ser más independiente (cosa que no significa que ya no quieras pasar tiempo con ellos, únicamente has aprendido a crecer como persona que no depende de nadie para realizar una serie de tareas y que sabe ser autosuficiente consigo mismo).
Eso es lo que me ha pasado a mí, me he encerrado y a pesar de haber pasado mucho tiempo conmigo misma (que me ha venido muy bien para algunas cosas), también he echado en falta esa autonomía.
Es todo tan extraño cuando creces y te das cuenta de que la vida no es como te la pintan en los cuentos de hadas... Aunque eso no significa que sea peor ni mejor, sencillamente diferente.

Hoy me han dicho por la calle una frase que me ha llamado mucho la atención y es aquella que decía "los jóvenes viven todo intensamente; aunque haya muchísima gente mayor que piense que son unos cabezas loca y no saben aprovechar lo que les viene por delante". Yo creo sinceramente que estamos ante una época de cambios y habrá gente que nos acepte tal y como somos, otros a los que les cueste más entendernos y otros tantos que no nos lleguen a comprender; uno no obliga a nadie a que lo acepte tal y como es, si quieres bien y sino simplemente cada uno por su lado.

Somos jóvenes, libres y necesitamos probar cosas nuevas y vivir nuevas experiencias aunque a nuestros padres al principio les cueste un poquito dejarnos ir porque a fin de cuentas somos sus pequeños y siempre es difícil dejarnos marchar.

Sinceramente pienso que muchas veces nos dejamos influenciar por la comodidad, el qué dirán o el miedo a lo desconocido; pero por otro lado cuando nos lanzamos vamos a por todas porque a fin de cuentas lo que importa es lo que uno haga y no lo que le digan los demás que debería de hacer. Tú tienes tu vida y tu eres el que toma las decisiones y acarrea con las consecuencias.

Todo esto que ahora está escrito con tanta facilidad, a mí se me olvidó y llevé una semana... (únicamente hay que echarle un vistazo a las entradas anteriores...), necesitaba un toque de aire fresco, de romper esquemas y de disfrutar sin preocupaciones. Conozco a dos personas que eso de disfrutar es la primera palabra que manejan en su vocabulario (aún así de vez en cuando revisarlo que hay expresiones como "echarle cara al asunto" que estarían bien incluir) y con los que es tan fácil olvidar los problemas que parece que hagan magia. Me volvieron a demostrar con creces que no hay que seguir siempre el plan establecido (pero que no es malo tenerlo), simplemente coge y pierdete por ahí a ver donde sales.

Ellos son los que me han dado ánimos cuando (para variar) se me han cruzado los cables y he dicho "no me voy" y como no soy yo nadie cuando me pongo negativa... Pero una sesión de risas y de buen rollo de tranquileo como a mi me gusta me han devuelto la positividad y las ganas de comerme el mundo.

Y si me vas a preguntar que voy a hacer el próximo curso la respuesta es muy sencilla "No lo sé, cuando llegue el momento lo decidiré". 

sábado, 6 de agosto de 2016

Who cares?

Es de esa clase de momentos en los que estás tan colapsada que no eres consciente del paso de los días ni de como un día que se va es diferente a los otros...

Los estoy viendo todos iguales. Es de estas ocasiones en las que quiero estar sola porque no sé a donde quiero ir. 

Me da muchísima vergüenza todo esto porque creo que sé lo que quiero pero en estas últimas semanas han pasado un par de cosas que han hecho replantearme ciertas verdades que consideraba como inamovibles o casi 100% seguras

¿Sinceramente?
No sé que estoy haciendo. Pensaba que lo tenía todo bajo control y quizás sigo con esa incertidumbre que me mata día tras día. 

¿Qué estamos haciendo? Podrás irte lo más lejos posible pero esa situación no va a desaparecer. No quiero seguir haciéndole daño a la gente que me importa.

De todas formas, ¿A quien le importa?

domingo, 31 de julio de 2016

Día nublado

De no escribir desde hace meses en el blog a empezar a cogerlo con más ganas. En parte está todo influenciado por mi bajo estado de ánimo y el libro que me estoy leyendo (es una saga y el primer libro se titula "Abrázame fuerte" y he de confesar que por un poco de torpeza he comenzado por la tercera parte...) el cual me ha servido como inspiración para volver a escribir.

Sinceramente llevo unos días en los que todo me molesta, me como la cabeza más de lo normal y parece que todo está contra mí. Es lo que los médicos llaman menstruación y que en el diccionario lo podemos encontrar como tal o también más comúnmente conocido como "regla, período". Muchas veces lo he usado como excusa, pero esta vez ha atacado con más fuerte hasta el punto de tener roce con casi todo el que me rodea por la más mínima tontería la cual convierto en un drama automáticamente. No tengo 15 años y ya debería de ser capaz de llevarlo mejor; sin embargo, no es tan sencillo como parece y es una lucha constante diciéndote a ti misma que no ocurre nada, que todo son cosas de tu cabeza.

Pero es en esta clase de situaciones donde te planeas las cosas más inverosímiles y las que das por hecho sin que lo sean de verdad.
Se avecinan muchos cambios y para ser sinceros estoy bastante asustada. Todo el mundo confía en que me va a ir bien por mi forma de ser pero yo no lo tengo tan seguro... Es una época en la que se me cruzan mil ideas y el pensamiento que siempre acude a mi mente es aquel que dice "¿Y luego que?". No sólo respecto a los estudios sino a todo en general... Es todo muy confuso y hay dias en los que te comes el mundo y otros sencillamente en los que está todo gris.



viernes, 29 de julio de 2016

¿Qué estamos haciendo?

No tengo una vida perfecta, ni deseo tenerla porque lo perfecto aburre.
En estos últimos meses mi vida está cambiando a una gran velocidad. En parte gracias a una charla que me dieron dos personas que se han vuelto una parte importante en mi vida y de ellos me quedo con la siguiente frase que decía algo así como "si tienes que mandar a la mierda a alguien mandalo, que ellos te van a querer igual seas como seas y, si no te quieren, es que no son amigos de verdad".

Siempre he intentado contentar a todos y por más que me esfuerzo no lo he conseguido y eso provoca ansiedad y frustración. También me he arrepentido en innumerables ocasiones de cosas que he hecho y que no debería. Tengo que aceptar que soy humana, que cometo errores, que hay personas a nuestro alrededor que aunque tengan una sonrisa amiga no lo son y que lo mejor que puedes hacer es dejarlas marchar (o mandarlas a la mierda) porque aunque creas que te aportan y las quieras mucho la realidad es otra bien distinta. Si en vez de apoyarte te hunden, si se alegran de tus logros pero no quieren que seas más felices que ellos... Es mejor que cada uno siga su camino.

"Warrior" esa sería la palabra que nos tendría que describir a todos aquellos que hacemos lo imposible por contentar a los que de verdad nos importan y los que sabemos que darían todo lo que tuvieran si nos pasara algo.

La pregunta viene cuando todos esos recuerdos te martillean la cabeza y te paras a pensar "¿Qué estoy haciendo?".
Eso es lo que me pregunto yo ahora mismo, que se supone que estoy haciendo. Si me preguntas si soy feliz te diré que si, porque por primera vez en mucho tiempo comienzo a sentirme a gusto conmigo misma y a disfrutar de las pequeñas cosas que te da la vida; sin embargo, muchas veces me hundo como tantas otras personas en el mundo porque hay situaciones que nos superan, nos estresan, nos agobian y nos impiden vivir con tranquilidad y claridad. Otras veces sencillamente es sin motivo...

¿Qué puedo hacer?



lunes, 14 de marzo de 2016

Luchadora

o perdemos, sencillamente perdemos el valor del tiempo y de lo que es realmente importante.

Yo me sentía perdida hasta hace apenas nada… tampoco es que ahora ande muy encaminada pero creo que dentro de esa niebla empiezo a vislumbrar un poco más todo.

Durante todo el verano me dediqué a mí, a averiguar qué es lo que quería y que es lo que no quería. Y sorprendentemente todo eso me sirvió para madurar y crecer como persona. Es de esas ocasiones en las que tienes todas las ideas claras y sabes exactamente lo que no quieres; porque saber exactamente lo que quieres es muy complicado y más vale empezar por lo que sabes seguro.

Luego comencé la universidad de nuevo y poco a poco la rutina inevitablemente te acaba absorbiendo y sin darte cuenta vuelves al punto de partida (igual, peor o mejor pero al punto inicial a fin de cuentas). Comienzan los agobios porque no sabes por donde salir y llega un momento en el que explotas y te llevas con ello todo aquello que te rodea. Todos somos personas y tarde o temprano tenemos la necesidad de sacar todo lo que llevamos dentro.

 Este fin de semana creo que por fin he dado con la clave de mí misma. Una palabra que me define “Luchadora”. Me lo llevan diciendo toda la vida pero no ha sido hasta hace apenas 48 horas que he sido consciente de ello.

No ha pasado nada importante que me haya hecho darme cuenta de ello, simplemente han sido pequeños gestos que de repente han hecho clic en mi cabeza. A veces en las cosas más sencillas aprendemos grandes lecciones y en este caso es sobre caer y levantarse.

He tenido la oportunidad de ser testigo de los primeros pasos de un niño pequeño solo, sin ayuda de nadie. Al principio era un poco caótico ya que se caía y así en sucesivas ocasiones. Lo que más me llamó la atención fue que con cada caída el pequeño se esforzaba en ponerse de nuevo de pie y volver a intentarlo. Estábamos las personas mayores a su alrededor y nos encargábamos de cogerlo cuando llegaba hasta nosotros, pero el camino lo recorría él solito.

Es muy semejante a lo que hacemos en la vida. Nos caemos, nos levantamos y seguimos. Si vemos que no podemos solos siempre hay alguien que nos da la mano para enseñarnos y corregirnos. Lo importante es que con cada caída aprendemos algo nuevo que nos impide tropezar dos veces en el mismo sitio.

Este pequeño alguna vez se dio un golpe más fuerte que los anteriores e irremediablemente lloraba buscando consuelo de cualquiera de los que estábamos allí. Pero le duraba el llanto 5 minutos tras lo cual colocaba su mejor sonrisa y volvía a lanzarse a tus brazos pasito a pasito.

Parecerá una tontería pero ver la sonrisa que te ponía según veía que se acercaba a ti y que lo estaba consiguiendo es una de las experiencias más bonitas que he vivido.

Luego reflexionando sobre esto he llegado a la conclusión de que ese pequeño paso para nosotros es un gran paso para ese pequeño y que sin darnos cuenta lo llevamos haciendo toda la vida.

Desde que nacemos vamos a encontrarnos con dificultades las cuales nos harán caer y es nuestra obligación levantarnos y continuar porque la vida sigue pase lo que pase y el tiempo corre en nuestra contra.

Nunca me lo había planteado así pero quizás con lo del adjetivo “luchadora” se refieren a que con cada dificultad a la que me he encontrado he sacado fuerzas y me he enfrentado a ella. No tienen por qué ser grandes males ya que cada uno tiene sus propios problemas; no son más fáciles ni más difíciles sino simplemente distintos y cada uno tiene una manera distinta de afrontarlos.

Lo más seguro es que sea hora de tener eso más presente y buscar apoyo en los que de verdad te quieren, porque serán ellos los que te ayudarán a levantarte y te darán la mano siempre que te caigas.

domingo, 6 de marzo de 2016

Día 2

Nunca nos contentamos con lo que tenemos y siempre aspiramos a tener más y más. No somos conscientes de lo afortunados que somos por tener la vida que tenemos. Ninguna es igual a otra y eso es lo que la hace especial y única.

Vivimos en una sociedad muy asfixiante, en la que todo hay que hacerlo deprisa y corriendo. Con la vista en el futuro sin ver lo que nos rodea día a día.

A veces necesitamos pararnos y ver dónde estamos, qué queremos y darlo todo.

Me dicen que soy una persona luchadora y a mí me cuesta verlo. Aún hay muchísimas cosas que no tengo claras y eso es un freno a la hora de tomar decisiones.
Supongo que he aprendido a luchar por lo que quiero. Quizás no tenga mucha cabeza en el sentido de que confío mucho en mi sexto sentido, en mis corazonadas y en lo que siento... soy persona de esquemas pero que se guía por sus presentimientos. A veces esto tiene sus cosas buenas y otras no son tan buenas.

La verdad es que me siento y me considero diferente, quizás no sólo por los aspectos típicos a los que estamos acostumbrados tales como salir de fiesta, emborracharse, ir al cine el día del espectador... Yo hablo de cosas que no a todos los jóvenes les gusta, como por ejemplo ir un domingo a la playa únicamente a contemplar el mar, a un museo porque resulta que es gratis e intentar descifrar lo que nos quiere transmitir el autor sin necesidad de leer el cartel informativo que hay al lado. Hago referencia a esa clase de cosas que las tenemos tan interiorizadas que a veces ni las disfrutamos porque estamos pendientes de lo que vendrá después, del autobús que se te va, del metro, del tráfico...

Es una pena que a veces nos dejemos absorber de tal manera que perdemos lo verdaderamente importante. Sencillamente ocurre sin darte cuenta y únicamente eres capaz de verlo cuando sientes que te falta el aire, que hay algo que no va bien. Es en ese preciso instante cuando descubres que has sido absorbido irremediablemente por lo cotidiano.

¿Alguna vez te has parado a observar un árbol? No exteriormente, sino de lo que siente o de lo que tú crees que sientes porque a fin de cuentas es todo subjetivo y está sujeto a nuestra perspectiva que puede o no coincidir con la de la persona que tenemos al lado. No me preguntes que he visto yo en un árbol porque aún estoy empezando a verlo y puede que sea fácil pero yo todavía estoy intentando ser capaz de ver más allá de mis esquemas.

Un buen amigo me dijo una vez que yo era una persona muy pura, como un diamante en bruto. La verdad es que es algo que me gustaría que me definiera, quién sabe quizás me ayude a aceptarme mejor tal y como soy.
  

viernes, 4 de marzo de 2016

Día 1

No te calles, no escondas como eres, déjate llevar...

Estoy comenzando a hablar con las personas, estoy comenzado a soltar todo lo que llevaba dentro.
El miedo al rechazo comienza a desaparecer paulatinamente. No puedo pretender que de un día para otro esté todo solucionado.

Aún sigo sintiéndome una extraña dentro de mi cuerpo. Procuro no emparanollarme pensando que estoy mal, porque no lo estoy. Es cuestión de "desnudarse, dejarse llevar, sentir, reír, vivir..."; es tiempo de dedicarme a mí misma... De quererme, mimarme y empezar a mirar por mí.
si no me quiero yo, nadie me va a querer.

Es hora de empezar a destruir las montañas de arena que he ido construyendo poco a poco porque siendo realista... hago una montaña de un grano de arena y me agobio viendo dos letras juntas. En mi afán con llevarlo todo por delante y a punto me estoy dejando mi salud y mi forma de ser.
Parecerá todo una tontería, pero para mí es necesario echarlo todo poco a poco porque aún sigo abrumada... Necesito ponerlo todo por escrito pero sobretodo dejar que fluya... Encontrarme a mí misma es la parte más importante en este momento, independientemente de la carrera.
Estoy triste, enojada conmigo misma, confusa... Paso por muchos estados de animo a lo largo del día e intento dejarme llevar y que salga lo que tenga que ser...

Hoy me ha tocado conversación con otra de mis grandes amigas, con la cual compartimos más cosas de las que podíamos imaginar. Ella ha pasado por lo que yo he pasado y me ha estado aconsejando. Que sí, que a fin de cuentas es una misma quien decide lo que quiere y lo que no, pero ahora mismo necesito apoyo y poder tirar hacia delante porque sinceramente es una de las veces en las que me he visto más perdida que nunca. Si echo la vista atrás y veo todas las entradas del blog que he escrito en todas ellas mi esencia pedía a gritos ayuda. Como un chaval me dijo ayer "eres tan perfecta que alguna imperfección tendrás que tener. Nadie es perfecto y yo lo he notado que tu cuerpo muchas veces pedía ayuda porque había algo que estabas reteniendo".
Y ya por fin después de mucho tiempo he empezado a soltarlo.

Sigue siendo aún un poco extraño todo y sigo sintiéndome como bien he dicho antes una propia extraña en mi vida, la cual no es mala pero necesita un giro de 180 grados.

Para acabar hoy, dejo una frase que me ha encantado:
"Porque eres transparente y sincero. Los demás siempre pueden saber lo que piensas o quieres. SI no lo saben es porque a ti te interesa esconderlo. Pero tú lo controlas todo"

Zapatos incómodos

Hola, sé que hace mucho que no escribo, pero era necesario un tiempo para poder poner un poco en orden mi vida. Esta entrada es bastante p...