domingo, 20 de mayo de 2018

Wipe your tears

Sabía que tenía que ser fuerte y superarlo aunque por ahora fuera imposible y solo se engañase a sí misma. Podía intentar evitarlo, pero sabía que aquello no era lo correcto. Le gustaría seguir conservando su amistad, pero sentía que la había engañado.

Se acercó a la ventana y se sentó en el suelo a contemplar el cielo gris.  La lluvia comenzó a caer suavemente, salpicando la ventana de pequeñas gotas. Los momentos que pasó con Roberto volvieron a atacarla. De repente empezó a llover más fuerte y los recuerdos comenzaron a sucederse más rápido. Las gotas resbalaban por el cristal llevándose todos los posibles buenos momentos que pasaron juntos. Cerró los ojos y dejó caer la cabeza... Notó como dos lágrimas recelosas empezaron a caer despacio, seguidas rápidamente por más. La lluvia hacía eco del llanto que crecía en su pecho. No podía engañarse más a sí misma, todavía le amaba, y eso sería así durante un tiempo. Lo vivido no se puede superar de un día para otro. Pero ¿qué han vivido? Para ella ha sido todo como un sueño muy bonito, en cambio para él simplemente ha sido una más y eso es lo que más le duele.

En ese momento un rayo iluminó la habitación. Marina alzó la cabeza y logró ver la foto que decoraba su escritorio. Se levantó pesadamente y la cogió, acariciando el marco con las puntas de los dedos.

“Ya nada volverá a ser igual. Me ha traicionado”. Otro rayo iluminó la estancia. En un impulso tiró con violencia el marco que se rompió al estrellarse contra el suelo provocando que los trozos se esparcieran por todas partes, como su corazón. Se dejó caer abatida de nuevo al suelo. Esta vez la habían ganado. Se tapó la cara con las manos y comenzó a llorar de nuevo, mientras la lluvia seguía y seguía... A esos rayos además se les habían sumado el ruido del viento y los truenos. Parecía que el tiempo sentía su dolor.

viernes, 29 de diciembre de 2017

La pieza que me faltaba

No hablaré ni de ti ni de mi, hablaré de ambos, de lo que hubo y de lo que ahora me hace sentir que no hubo. No sé como manejarlo, para que mentir. Todos mis esquemas, el ser pero no ser y la cobardía. Porque no llegamos a ser sinceros ninguno de los dos y ahora mismo siento decirte que es muy tarde, demasiado.

Te deseo lo mejor, eso no te lo niego porque no soy rencorosa y por encima de cualquier cosa está la felicidad de la gente a la que quiero. Pero también mi felicidad. Ya tengo la pieza que me faltaba de este intrincado puzzle... Y, honestamente, necesito tiempo... Porque quizás, solo quizás la sinceridad no sea nuestro fuerte y todo haya sido una mentira, o no, o sí. Que sea el tiempo el que decida. Estamos frente a una bifurcación y solo hay dos caminos que elegir. No me la concediste en ese momento, concédemela ahora.

Dame la oportunidad de elegir


jueves, 24 de agosto de 2017

El círculo

Un papel en blanco, un bolígrafo azul y una mirada inquisitiva. Ella suelta el décimo suspiro de la tarde mientras acerca la mano y coge el bolígrafo. La mujer que se encuentra al otro lado de la mesa sonríe infundiéndole ánimos, ella sabe lo difícil que es todo esto para esta joven que ha acudido a su consulta. Es la tercera sesión desde que se evitó lo inevitable, pero aquí está ella de nuevo, intentándolo por sí misma y por todos los que la quieren.

-Vamos, escríbelo todo como hemos hablado. Un círculo en el centro y todo lo que te preocupa en distintas flechas para poder ver todo con perspectiva- repite la profesional.

La joven nota un nudo en la garganta y un escozor en los ojos al recordar todo lo que pudo haber pasado pero no ocurrió. Coge aire y lo suelta poco a poco, destapa el bolígrafo y comienza a trazar un círculo lentamente, finalizando con su nombre en el centro. La mujer que se percata de lo duro que está siendo para ella, le acerca la caja de pañuelos en el mismo instante en el que las dos primeras lágrimas corren por las mejillas de esa chica. Es esa misma chica que tiene toda una vida por delante y que por poco se ve truncada, es como un cubo rebosante de emociones.

-Hay cosas que no entiendo...-suspira levantando por primera vez la vista del papel. Está casi todo el folio lleno de nombres, flechas y gotitas que salpican de forma aleatoria todo lo escrito y emborronan algunas letras.
-Ya lo hemos hablado, no todo depende de uno mismo. Tenemos que esforzarnos en intentar ser la mejor versión de nosotros y actuar de la mejor manera posible; pero hay cosas que no dependen de nosotros y eso no lo podemos cambiar- la mujer la observa durante algunos instantes. La tristeza que reflejan sus ojos no se puede explicar con palabras, son sus propios fantasmas los que le atacan sin cesar y ella aún no ha aprendido a controlarlos.

La alarma del reloj de pared anuncia el final de la cita y ella se seca las lágrimas con un pañuelo y se levanta de la silla.

-Nos vemos la semana que viene- murmura y dándose la vuelta sale se la habitación cerrando la puerta tras ella y  tras todos los fantasmas que la persiguen.

martes, 8 de agosto de 2017

La pieza que encajó

Un vaso de tinto y una cerveza son lo único que adorna la mesa. Se miran mutuamente, conscientes de que hay mucho de lo que hablar. Ella levanta la vista a la espera mientras el sol baña su cara, sabe que lo que le tiene que contar no es fácil. Él la mira, sabiendo que esa bola aunque se haga más pequeña va a seguir ahí, aferrada a su interior para siempre... Quizás sí que tendría que haberla ido a buscar en su momento, pero por cosas del destino allí están sentados uno frente a otro, 6 meses después. 
  
Ella coge el vaso y da un ligero sorbo a su bebida a la vez que lo contempla con una sonrisa, infundiéndole valor. No habían quedado con ese propósito pero se conocen y ella con solo mirarlo ya sabía que algo no iba bien. Aún estando lejos, podía sentir como se encontraba... Existe eso que llaman conexión y ambos son conscientes de su presencia. Él saca el paquete de tabaco y encendiéndose un cigarro, toma aire y comienza a hablar. 

Desde la parte más superficial poco a poco se va adentrando en el tema, abriéndose como quizás tenia que haber hecho tiempo atrás. Gesticula con las manos, sacude la cabeza, se para, se corrige y vuelve a empezar. Ella le interrumpe en determinadas ocasiones para hacerle ver que le entiende y que siga. Cuando parece que no sabe como continuar, ella deja el vaso con apenas poco contenido y apoyando las manos en la mesa comienza a relatar lo que piensa que es el mejor resumen. 

Nuestra vida es como un rompecabezas. Cada pieza representa un pilar de nuestra vida tales como los amigos, la familia, los estudios o el trabajo... Y todos ellos son importantes. Sin embargo, hay un hueco en el centro que normalmente está oculto hasta que llega una persona y lo llena. Esa persona aparece en el momento menos esperado y te muestra que ese hueco está ahí y te sientes completo. 

El chico la mira y asiente, esa comparación es la que mejor podría definir toda la conversación; pero, sin interrumpirla, la deja que siga. 

El problema viene cuando esa persona se va y ese hueco se queda vacío. En un primer momento te quedas perdido porque sin quererlo, has ligado todas las piezas de una forma u otra a esa persona y sin ella te sientes solo. Podríamos decir que eres un barco que se guiaba por un faro que de repente se ha apagado. Te vuelves loco intentando rellenar ese hueco con miles de personas más y tienes una época de desfase... Hasta que descubres que no todas las piezas encajan en ese hueco. Posteriormente, intentas rellenar ese lugar con las piezas que ya tienes, pero esa forma no va a cambiar por mucho que lo intentes. Quizás, y solo quizás, la pieza que encajó no vuelva, pero puedes encontrar otra parecida que también encaje. Mientras tanto, ese hueco no puedes llenarlo...

Después de un rato se levantan y él la abraza, consciente de que era a ella a la que necesitaba en ese momento. Se miran y él comienza a hablar, sabe que ya ha empezado y quiere dejarlo todo dicho.

¿Sabes una cosa? Cuando volví te eché muchísimo de menos... Estaban aquí nuestros amigos, pero necesitaba a alguien que me entendiera y con quien poder llorar. Ya es tarde, ya esa bola está anclada dentro de mí y no va a salir, y yo ya no puedo derramar lágrimas por esto. He aprendido muchas cosas y sé que esto es una experiencia más. Su recuerdo siempre quedará en mí y me quedo únicamente con lo bueno. Y no me mires así, que sé que podía haber cogido un avión y plantarme allí contigo pero las circunstancias... 
 
Ella lo mira y asiente con la cabeza mientras él mirándola susurra Y tú que siempre que me hablabas me sacabas el tema... y yo te quería contar pero no es lo mismo una pantalla que en persona. 

La chica lo mira y dice su frase de siempre, esa a la que él está tan acostumbrado y que este año por fin descubrió que era cierta. Ella no es como los demás, está loca a su manera y, seamos sinceros... él también lo está. 



jueves, 25 de mayo de 2017

Gafas

Miro a mi alrededor buscándote. No te conozco, no me conoces, pero sé que existes. En algún lugar recóndito del mundo estás conectado a mí mediante un hilo rojo. He pasado por mucho y seguramente tú también; solo espero que cuando nos encontremos aún sigas siendo esa persona que se ríe de los pequeños gestos, que le encanta un mensaje de buenos días y un pequeño detalle porque simplemente me he acordado de ti al pasar por la tienda de la esquina.

Quiero que me mires y seas capaz de ver a través de mis ojos, ver mi alma. Quiero que aún poseas las gafas que te permiten ver más allá de esta sociedad llena de estereotipos. Quiero que seas capaz de apreciar el olor a libro nuevo y sumergirte en esas páginas como si no existiera nada más en este mundo.
Pero sobretodo quiero que seas tú. Que aún creas en la magia, en las buenas personas y brilles con propia luz.

No te apagues... Últimamente te miro y estás apagado... Sé que te han hecho daño, a mí también...

Pero intento seguir adelante. Duele mucho a veces cuando ves que los demás pasan de unos a otros cuando eres consciente de que no se quieren ni la mitad de como deberían. Son personas incompletas que buscan sentirse completas con otras, sin saber que no es necesario nadie para ser completo. Necesitas a alguien que te complemente, que sea tu luz cuando estés en medio de la oscuridad y demasiado agobiado como para brillar por ti mismo. Necesitas un amor con magia, como ese de las películas y los libros; pero que necesite ser cuidado. No una relación de 100% porque un día tu estarás para dar el 20% y me tocará a mí dar el 80% o quizás sea al revés, durante un día o una temporada ya que nadie sabe los obstáculos que nos encontraremos durante el camino.
No quiero un amor a medias tintas, quiero darlo todo y que lo des conmigo.

Que las palabras te quiero no sirvan para subirme el ánimo ni para demostrar ante los demás lo mucho que nos queremos. Quiero que esas palabras sean dichas como te quiero por como eres y ante cualquier circunstancia.

No es fácil, nadie dijo que lo fuera y mucho menos hoy en día con tantas redes sociales que tan pronto te alejan como te acercan.

¿Sabes una cosa? Quizás sea en dos días, dos meses o dos años, pero nos encontraremos estoy segura. Tú llevarás tus gafas y yo las mías y sencillamente nos veremos brillar el uno al otro. 

martes, 14 de marzo de 2017

Todos somos fuertes, pero a veces necesitamos un abrazo

Stay Strong 
Esa es la frase que todo el mundo usa conmigo. Ya sea por lo que hago, por mi esfuerzo y por cómo estoy dispuesta a quedarme hasta las tantas por alguien cuando está mal.
Porque yo soy así, porque si está en mi mano hacer algo lo voy a hacer; todo el mundo tiene derecho a que se le escuche y quizás yo no tenga la solución a lo que te pasa pero al menos intentaré hacer que lo que te ocurre se te haga más llevadero.

Estoy consiguiendo cosas de las cuales me siento muy orgullosa porque esto supone un reto para mí y cada decepción únicamente sirve para hacerme más fuerte y sobretodo aprender.

Últimamente he estado muy centrada en los estudios, hasta el punto de que me he descuidado a mí misma. Lo he dado todo hasta casi quedarme sin nada, y eso pasa factura. Empieza a pasar factura cuando todo te molesta, cuando tu concentración brilla por su ausencia, cuando echas de menos un abrazo de un amigo; pero de un amigo que esos que está ahí de verdad. Porque por mucho que yo esté ahí para todos, a veces también necesito que ellos estén ahí para mi. No soy un robot ni una persona que siempre lo lleve todo con positividad, porque todo ser humano tiene sentimientos y altibajos, la vida no es una escalera en la que solo se pueda subir... a veces también se baja.

Sé que en determinadas ocasiones mis decisiones no se entienden, pero aunque no las entiendas respétame y apoyame. Déjame que me equivoque y si necesito un abrazo dámelo; porque todos somos fuertes, pero a veces necesitamos un abrazo...

lunes, 9 de enero de 2017

Dicen que todo pasa por alguna razón

Hay gente que no cree en el destino, otras que nos dejamos guiar por él y otros simplemente que confían en lo que ellos llaman señales.

Quizás no existe, o quizás sí o simplemente necesitamos a lo que aferrarnos cuando las cosas no salen como queremos. Siempre he sido partidaria del todo pasa por alguna razón. Y creo que es cierto.
Llevo varios días dándole vueltas a ciertas cosas y hoy alguien me ha dicho que he cambiado mi forma de escribir y que no escribo para mí, sino para lo que leen los demás. Y quizás en parte es cierto para crearme un escudo de ciertas cosas o puede ser sencillamente que esté cambiando y eso se refleje en algo que me gusta hacer como es escribir.

Puede ser que sea cierto que esté cambiando, que me esté volviendo más independiente y con una mentalidad más abierta. La experiencia Erasmus siempre cambia porque quieras o no te ves sola ante acciones tan cotidianas como ir al banco y el idioma no es un problema, pero sí una dificultad porque siempre habrá cosas que se te escapen, que no entiendas o que sencillamente acabes diciendo que sí porque te da vergüenza que te lo repitan por cuarta vez.

Sinceramente, estas navidades han sido diferentes y yo misma me he notado diferente. Han pasado tanto cosas buenas como cosas malas que me han hecho replantearme durante estos últimos días si quizás no me estoy equivocando en ciertos aspectos de mi vida a los cuales un parón debería de venirles bien. La verdad es que no lo tengo nada claro... Por un lado podría ser una experiencia que me fortaleciera como persona, por otra quizás me da miedo abandonar mi estado de comfort... No lo sé, estoy hecha un mar de dudas...

Lo que menos me apetece es llorar por cosas de las que creo que he actuado de la mejor forma posible, porque he decidido avanzar como persona y si eso incluye dejar cosas atrás lo haré. Porque algo sí que he sacado en claro es que no voy a volver a entrar al trapo le pese a quien le pese. Siendo honesta, era una cosa que me preocupaba desde que llegué aquí, porque tuve mucho tiempo para mí misma y descubrir que ciertas cosas no estaban superadas y que me engañé a mi misma. Lloré todo lo que tenía que llorar y me liberé, porque tener rencor no sirve para nada y si no me aportaba ningún bien lo mejor era dejarlo.

Darme tiempo a mí misma, eso es lo que necesito.

Wipe your tears

Sabía que tenía que ser fuerte y superarlo aunque por ahora fuera imposible y solo se engañase a sí misma. Podía intentar evitarlo, pero s...