domingo, 20 de septiembre de 2015

Flashlight

Es en esta clase de momentos en los que te planteas si todo está ocurriendo de verdad, o es simplemente algo que tu mente a creado.
Han pasado ya muchos meses, aquellos mejores y otros peores; pero a fin de cuentas el tiempo va a seguir pasando independientemente de como nos encontremos en cada instante.
Hay miles de cosas que no entiendo y para las cuales poco a poco dejo de buscarles respuesta... Porque sinceramente creo que no me merezco algunas de las mismas.

A pesar de todo, sigo creyendo que todo esto me hará más fuerte y que todo acaba pasando por alguna razón aunque en este momento lo desconozca. Me gustaría un montón que un día me levante con la sonrisa puesta y me dure todo el día. No pido que no haya problemas porque siempre los va a haber. Esto es una lucha continua para bien y para mal. Hay días buenos y días malos. Puedo decir a día de hoy que estoy mucho mejor que hace ya casi un año aunque hay millones de cosas que cambiaría y otras miles que repetiría. La vida está hecha de momentos buenos y malos.

Pero hay que seguir luchando y es cierto que ahora mismo tengo las cosas más claras que antes, me he dedicado todo el verano a mí: a entender quién soy, que quiero, las razones que me han llevado a eso... En definitiva a tener las cosas más claras. Pero aún hay aspectos de mi vida que se me escapan y son como una noche oscura en la que si tienes suerte podrás apreciar un par de estrellas. La gente me ha dicho miles de veces que no me emocione ni me confié que muchas veces las cosas no son tal y como parecen y que me hago ilusiones para nada. Sé que en parte llevan razón pero por otro lado, si no tenemos sueños ni objetivos por cumplir ¿qué sería de nosotros?

Necesitamos luchar por aquello que queremos nos cueste más o nos cueste menos. Tener las cosas claras porque si no las tenemos no solo nos liamos nosotros, sino que arrastramos con eso a toda la gente que nos rodea y que no se lo merece. Está muy bien pedir ayuda cuando la necesitamos aunque a mí todavía a estas alturas me siga dando vergüenza porque no quiero depender de nadie; pero voy entendiendo que crecer también implica ser capaces de pedir ayuda sin miedo. No hemos nacido sabiendo ni tenemos un manual de instrucciones al que acudir (aunque normalmente ese manual de instrucciones tiene puesto "Mamá" en nuestra lista de contactos).

Todavía hay recuerdos que me atormentan cuando menos me lo espero y esos requieren tiempo y fortaleza para ir restándole importancia y admitiendo que ya nada es como antes pero que si ha pasado ha sido por algún motivo. Algunos duelen más y otros duelen menos, pero en vez de resignarnos y decir "así es la vida" debemos buscar otras maneras de afrontarlo y no resignarse. Porque si tenemos las herramientas a nuestro alcance debemos de empezar a usarlas.

No somos perfectos, pero cada uno tiene en este planeta a alguien igual de imperfecto que le complementa y le enseña que no todo en esta vida es negro. Que siempre existe un flashlight que le alumbra el camino.




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