Hay veces en las que quieres comerte el MUNDO.
Y otras en las que deseas que sea él el que te coma a ti.
Como por ejemplo las peleas.
Un conflicto entre 1, 2, 3 o más personas o simplemente una confusión pueden llegar a provocar rupturas de parejas, distanciamientos familiares o simplemente que dejes de hablar a tu mejor amigo. Pero no siempre tiene que ser así.
Cuando te peleas sientes furia y rabia hacia esa o esas personas. La tomas con todo y TODOS sin motivo aparente. Y piensas que es la otra persona la culpable.
Luego, con el paso del tiempo te vas dando cuenta de que las cosas o no han sido para tanto, o te lo has tomado muy en serio o hicistes simplemente un gesto o acción que molestó a alguien.
Pero para averiguarlo tenemos que hablar y hacernos entender con la otra persona. Tenemos miedo porque no sabemos la reacción que tendrá o si no te tomarán en serio y se reirán de tí. Esperemos que no sea así porque sino no serías alguien importante para esas personas.
Pero tenemos que afrontar esa pelea y solucionarla cuanto antes porque al final puede acabar muy mal. Si la afrontamos, aunque nos de miedo no decir lo que sentimos abiertamente, maduraremos un poco más y evitaremos males mayores.
Hay que tener confianza en sí mismo/a y pensar en positivo siempre. :)
Hola¡
ResponderEliminarLa verdad esue tienes razón, porque cuando te enfadas con alguien y luego lo hablas, te sientes mejor con la otra persona, y también contigo mismo.
Bss¡¡